viernes, 17 de julio de 2015
sábado, 4 de julio de 2015
lunes, 8 de junio de 2015
Enseñame a vivir (Ensayo)
Mírenme, a la vida vuelvo ya
La la la
Pajarillo, tú me despertaste
Mírenme, a la vida vuelvo ya
La la la
Pajarillo, tú me despertaste
Enséñame a vivir
En un abismo yo te esperé
Con el abismo yo me enamoré
Pájaro, me despertaste
Pájaro, no sé porqué
Mírenme, a la vida vuelvo ya
La la la
Pajarillo, tú me condenaste
A un amor sin final
En un abismo yo te esperé
Con el abismo yo me enamoré
Pájaro, me despertaste
Pájaro, no sé porqué
Mírenme, a la vida vuelvo ya
La la la
Pajarillo, tú me condenaste
A un amor sin final
En un abismo yo te esperé
Con el abismo yo me enamoré
Pájaro me despertaste
Pájaro yo sé porqué
Mírenme, a la vida vuelvo ya
La la la
La la la
Pajarillo, tú me despertaste
Enséñame a vivir
En un abismo yo te esperé
Con el abismo yo me enamoré
Pájaro, me despertaste
Pájaro, no sé porqué
Mírenme, a la vida vuelvo ya
La la la
Pajarillo, tú me condenaste
A un amor sin final
En un abismo yo te esperé
Con el abismo yo me enamoré
Pájaro, me despertaste
Pájaro, no sé porqué
Mírenme, a la vida vuelvo ya
La la la
Pajarillo, tú me condenaste
A un amor sin final
En un abismo yo te esperé
Con el abismo yo me enamoré
Pájaro me despertaste
Pájaro yo sé porqué
Mírenme, a la vida vuelvo ya
La la la
Tanto tiempo, un poema.
Agradecimiento (Wislawa Szymborska)
Debo mucho
a quienes no amo.
Debo mucho
a quienes no amo.
El alivio con que acepto
que son más queridos por otro.
La alegría de no ser yo
el lobo de sus ovejas.
Estoy en paz con ellos
y en libertad con ellos,
y eso el amor ni puede darlo
ni sabe tomarlo.
No los espero
en un ir y venir de la ventana a la puerta.
Paciente
casi como un reloj de sol
entiendo
lo que el amor no entiende;
perdono
lo que el amor jamás perdonaría.
Desde el encuentro hasta la carta
no pasa una eternidad,
sino simplemente unos días o semanas.
Los viajes con ellos siempre son un éxito,
los conciertos son escuchados,
las catedrales visitadas,
los paisajes nítidos.
Y cuando nos separan
lejanos países
son países
bien conocidos en los mapas.
Es gracias a ellos
que yo vivo en tres dimensiones,
en un espacio no-lírico y no-retórico,
con un horizonte real por lo móvil.
Ni siquiera imaginan
cuánto hay en sus manos vacías.
“No les debo nada”,
diría el amor
sobre este tema abierto.
que son más queridos por otro.
La alegría de no ser yo
el lobo de sus ovejas.
Estoy en paz con ellos
y en libertad con ellos,
y eso el amor ni puede darlo
ni sabe tomarlo.
No los espero
en un ir y venir de la ventana a la puerta.
Paciente
casi como un reloj de sol
entiendo
lo que el amor no entiende;
perdono
lo que el amor jamás perdonaría.
Desde el encuentro hasta la carta
no pasa una eternidad,
sino simplemente unos días o semanas.
Los viajes con ellos siempre son un éxito,
los conciertos son escuchados,
las catedrales visitadas,
los paisajes nítidos.
Y cuando nos separan
lejanos países
son países
bien conocidos en los mapas.
Es gracias a ellos
que yo vivo en tres dimensiones,
en un espacio no-lírico y no-retórico,
con un horizonte real por lo móvil.
Ni siquiera imaginan
cuánto hay en sus manos vacías.
“No les debo nada”,
diría el amor
sobre este tema abierto.
jueves, 10 de julio de 2014
lunes, 2 de junio de 2014
Belleza y justicia
El jardín de los milagros
Diana Bellesi
Temprano en la mañana mi madre intenta
llamarme por teléfono, y en la tarde
luego me cuenta: “tan hermosa noticia
tengo”, con una voz de aterciopelado
misterio, muy serena y suave anunciando
“la pequeña magnolia se abrió en dos flores
por primera vez”. Hay justicia, pensé
con un agua dulce que se abría paso
en mi corazón. Esa magnolia que ella
plantó bajo la mirada de mi padre
años atrás diciéndole melancólico
“si no la verás florecer, tarda tanto”
Y yo, verano tras verano mentía
un poco o creía o pasaba revista
de las pequeñas magnolias florecidas
que supe visitar en una placita
por Colegiales, adonde robé aquella
reina blanca, perfumada y frágil que huelo
aún en la distancia como si fuera,
como si hubiera sido una ostia pascual
o el cuerpo de la amada, la comunión
con lo bello del mundo, como mi madre
lo siente ahora y lo dice en esa voz
que me parece el cantar de los cantares
Florecerá, le aseguraba, el próximo
verano, ya verás, y hoy ha sido visto,
esta vez se unieron belleza y justicia
para ganarles juntas, las dos al tiempo.
Diana Bellesi
Temprano en la mañana mi madre intenta
llamarme por teléfono, y en la tarde
luego me cuenta: “tan hermosa noticia
tengo”, con una voz de aterciopelado
misterio, muy serena y suave anunciando
“la pequeña magnolia se abrió en dos flores
por primera vez”. Hay justicia, pensé
con un agua dulce que se abría paso
en mi corazón. Esa magnolia que ella
plantó bajo la mirada de mi padre
años atrás diciéndole melancólico
“si no la verás florecer, tarda tanto”
Y yo, verano tras verano mentía
un poco o creía o pasaba revista
de las pequeñas magnolias florecidas
que supe visitar en una placita
por Colegiales, adonde robé aquella
reina blanca, perfumada y frágil que huelo
aún en la distancia como si fuera,
como si hubiera sido una ostia pascual
o el cuerpo de la amada, la comunión
con lo bello del mundo, como mi madre
lo siente ahora y lo dice en esa voz
que me parece el cantar de los cantares
Florecerá, le aseguraba, el próximo
verano, ya verás, y hoy ha sido visto,
esta vez se unieron belleza y justicia
para ganarles juntas, las dos al tiempo.
martes, 6 de mayo de 2014
miércoles, 23 de abril de 2014
LATIDOS, LECTURAS
—¿Sabía usted —preguntó Matilda repentinamente— que el corazón de un ratón late a un ritmo de seiscientas cincuenta veces por segundo?
—No lo sabía —dijo la señorita Honey sonriendo—. ¿Dónde lo has leído?
—En un libro de la biblioteca —respondió Matilda—. Eso quiere decir que late tan rápido que no se pueden diferenciar los latidos. Debe sonar como un zumbido.
—Así debe ser —dijo la señorita Honey.
—¿A qué ritmo cree usted que late el corazón de un erizo?
—Dímelo —pidió la señorita Honey, volviendo a sonreír.
—No tan rápido como el de un ratón —dijo Matilda—. Trescientas veces por minuto. Pero, aún así, nadie hubiera pensado que latiera tan rápidamente tratándose de un animal que se mueve tan despacio, ¿no señorita Honey?
—Yo, desde luego, no —respondió la señorita Honey—. Dime alguno más.
—El caballo —dijo Matilda—. Ese va realmente despacio. Solo cuarenta veces por minuto.
"Esta niña", pensó la señorita Honey, "parece interesarse por todo. Es imposible aburrirse a su lado. Me encanta".
Matilda, Roald Dahl
—No lo sabía —dijo la señorita Honey sonriendo—. ¿Dónde lo has leído?
—En un libro de la biblioteca —respondió Matilda—. Eso quiere decir que late tan rápido que no se pueden diferenciar los latidos. Debe sonar como un zumbido.
—Así debe ser —dijo la señorita Honey.
—¿A qué ritmo cree usted que late el corazón de un erizo?
—Dímelo —pidió la señorita Honey, volviendo a sonreír.
—No tan rápido como el de un ratón —dijo Matilda—. Trescientas veces por minuto. Pero, aún así, nadie hubiera pensado que latiera tan rápidamente tratándose de un animal que se mueve tan despacio, ¿no señorita Honey?
—Yo, desde luego, no —respondió la señorita Honey—. Dime alguno más.
—El caballo —dijo Matilda—. Ese va realmente despacio. Solo cuarenta veces por minuto.
"Esta niña", pensó la señorita Honey, "parece interesarse por todo. Es imposible aburrirse a su lado. Me encanta".
Matilda, Roald Dahl

martes, 22 de abril de 2014
jueves, 10 de abril de 2014
martes, 8 de abril de 2014
LA MUJER DESCOMPUESTA
qué si todos
cambiamos de plan
al mismo tiempo
qué si nos obligan a hacer una fila
y nadie sabe cómo seguir
dónde bajar
cuántos somos
tres
dos
uno
una mujer descompuesta
detienen el tren
y nos anuncian que ya no vamos
hacia donde íbamos
que no seguimos tal como estábamos
salgo de la fila
ilusionada
como si sentarme a un costado
me compusiera a mí
me transformara.
martes, 25 de marzo de 2014
jueves, 9 de enero de 2014
martes, 30 de julio de 2013
Ni un día sin poesía
MIL NOVECIENTOS VEINTIDÓS
Tengo treinta y cinco años, pero yo no me veo
mucho mayor que un niño.
Y eso que tengo casa,
una mujer, un hijo,
y una media docena
de libros...
Me muevo entre los hombres con cuidado
de no herirlos en nada. Adivino
que ellos me tratan con cierta indulgencia
me ven blando, pequeño, inofensivo...
Para empezar mi vida
estoy a la espera de un prodigio.
BALDOMERO FERNÁNDEZ MORENO
Tengo treinta y cinco años, pero yo no me veo
mucho mayor que un niño.
Y eso que tengo casa,
una mujer, un hijo,
y una media docena
de libros...
Me muevo entre los hombres con cuidado
de no herirlos en nada. Adivino
que ellos me tratan con cierta indulgencia
me ven blando, pequeño, inofensivo...
Para empezar mi vida
estoy a la espera de un prodigio.
BALDOMERO FERNÁNDEZ MORENO
domingo, 7 de julio de 2013
Himno
Cuando no sientas impulso
que te pueda hacer mover de lugar
Cuando sientas que el calor a tu corazón
no puede llegar...
Si te duele de más
te pesa demasiado
si mirás para adentro
y no lo ves claro
algo late...
No hay camino que lleve
si vos no lo creés
ningún viento te acerca adonde no sabés
algo nuevo vendrá
algo nuevo será
es parte de saber
también desconocer el camino... verás.
Cuando cualquier movimiento
te cueste y quieras escapar...
Cuando los ojos te quemen
y no puedas ver de tanto llorar
si te duele de más, te pesa demasiado...
adelante...
No hay nadie que pueda
decirte cómo es
te tenés que inventar
te tenés que abrazar con el corazón
no hay una forma de hallar
perfecta y blanca
no hay ruidos dentro de casa
tu madre te arrulla así
no hay melodía para descubrir... acá.
El grillo
Música porque sí, música vana
como la vana música del grillo;
mi corazón eglógico y sencillo
se ha despertado grillo esta mañana.
¿Es este cielo azul de porcelana?
¿Es una copa de oro el espinillo?
¿O es que en mi nueva condición de grillo
veo todo a lo grillo esta mañana?
¡Que bien suena la flauta de la rana!...
Pero no es son de flauta: en un platillo
de vibrante cristal de a dos desgrana
gotas de agua sonora. ¡Qué sencillo
es a quien tiene corazón de grillo
interpretar la vida esta mañana!
De El grillo, 1925.
Conrado Nalé Roxlo, poeta argentino.
como la vana música del grillo;
mi corazón eglógico y sencillo
se ha despertado grillo esta mañana.
¿Es este cielo azul de porcelana?
¿Es una copa de oro el espinillo?
¿O es que en mi nueva condición de grillo
veo todo a lo grillo esta mañana?
¡Que bien suena la flauta de la rana!...
Pero no es son de flauta: en un platillo
de vibrante cristal de a dos desgrana
gotas de agua sonora. ¡Qué sencillo
es a quien tiene corazón de grillo
interpretar la vida esta mañana!
De El grillo, 1925.
Conrado Nalé Roxlo, poeta argentino.
miércoles, 1 de mayo de 2013
domingo, 28 de abril de 2013
Llovió
¿pasó algo? ¿querés saber? ¿estás despierta?
¿estuviste despierta alguna vez?
¿hace falta que te escriba esta lluvia?
otra vez llovió sin luna
otra vez las alas azules desteñidas
¿harías algo por mí?
¿estuviste despierta alguna vez?
¿hace falta que te escriba esta lluvia?
otra vez llovió sin luna
otra vez las alas azules desteñidas
¿harías algo por mí?
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