viernes, 19 de agosto de 2011

Dígalo bailando



"No hay vuelta atrás, hay vuelta más, no puede ser lo mismo..."



Varias artistas, Lucas Marti

Hoy: Convoy (Daniela Herrero)



jueves, 18 de agosto de 2011

¿Para qué sirve una almohada?

para Mica, que probó.







Creo que llegó el momento de desplegar aquí mi teoría de las almohadas. Y es que yo creo que una almohada no es cualquier cosa. Una almohada es tal vez lo más especial o lo más propio que una persona puede tener. Sí, sí ya sé, me van a decir que es algo material, que las mejores cosas de la vida no son cosas… Pero metámonos dentro del universo de las cosas: los desafío a pensar en algo que los conozca más que su propia almohada. Y ahí nomás algunos me dirán el mate o la taza de café que se toman cada mañana, otros quizás digan que su objeto de compañía más cercano, más íntimo, es su bata de baño o sus pantuflas; y habrá los que sientan que su teléfono (el inteligente) es su mejor confidente.
Pero para mí la almohada es algo más. Y es tal vez lo que la almohada sabe. ¿Qué cosa nos hace mejor compañía? ¿Qué objeto inanimado nos banca más? ¿A qué nos abrazamos invariablemente en noches de insomnio, descanso o diversión? ¿Quién vive más de cerca nuestra vida horizontal?
Y si ya los convencí, ahora les agrego lo esencial: mi teoría dice que cuando las cosas se ponen incómodas, cuando no se sabe por dónde seguir, cuando no se puede descansar… hay que cambiar de almohada. Y no es una manera de decir. No es lo mismo que cambiar ninguna otra cosa.

No es que cambio mi almohada en cada crisis. No estamos hablando de crisis, eso es solo cambio de dirección; y hay almohadas muy buenas en el mercado que las acompañan muy bien (esto por supuesto lo tengo por demás comprobado). La teoría funciona solo cuando se trata de cansancios definitivos, de momentos en que no se puede hacer otra cosa más que cambiar de almohada, cuando no existe ninguna otra solución. Y es que no la hay. Esto es para mí lo sagrado de la teoría. Lo he recomendado a ciertos amigos y después de decirme (o no decirme) que estoy loca, algunos se tentaron y disfrutaron de una noche nueva, de una experiencia reveladora.

Prueben, yo sé lo que les digo.

Ah, no quiero olvidarme, el paso fundamental que me llevó a comprobar esta teoría es el suspiro que sube desde los pies y sale por la boca haciendo un ruidito socarrón en el preciso instante en que logramos liberarnos de la almohada vieja.

viernes, 12 de agosto de 2011

Todo está en el cuerpo, las respuestas también.




Más dibujos y más respuestas aquí ©Silvia Vergili

jueves, 11 de agosto de 2011

Mi credo






Creo en el espíritu lúdico
la santa cosquilla catártica
la comunión de los cuerpos
el ardor de los abrazos
la excitación de la carne
la risa perdurable
Y así.






dibujos: ©Silvia Vergili

jueves, 28 de julio de 2011

Notas de alguna vez

"Un individuo compra un períodico a orillas del mar. De una casa con jardín sale un soldado que tiene por manos ampollas eléctricas. De un árbol baja un gigantón de tres metros de alto. Zarandea al vendedor de periódicos, que es de yeso y se hace trizas. En aquel momento llega un juez. Con una navaja de afeitar mata a todo el mundo; pero en esto, un zancarrón que en aquel instante para por allí dando brincos, acaba con el juez de un puntapié en las narices, y canta una tonadilla preciosa".




Argumento de Ieximal Jelimita, obra de Croniamantal



"El poeta asesinado" de Guillarme Apollinaire, p. 70.






Más caligramas aquí

martes, 19 de julio de 2011

Rilke como discípulo


Rilke: ¿Cómo se debe vivir la vida, maestro?

Rodin: Trabajando.





Abelardo Castillo, en: Ser escritor, Perfil libros, 1998, p.74

Canción del pirata

José de Espronceda


Con diez cañones por banda,
viento en popa, a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín.
Bajel pirata que llaman,
por su bravura, El Temido,
en todo mar conocido
del uno al otro confín.

La luna en el mar riela
en la lona gime el viento,
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;
y va el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,
y allá a su frente Istambul:

Navega, velero mío
sin temor,
que ni enemigo navío
ni tormenta, ni bonanza
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.

Veinte presas
hemos hecho
a despecho
del inglés
y han rendido
sus pendones
cien naciones
a mis pies.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

Allá; muevan feroz guerra
ciegos reyes
por un palmo más de tierra;
que yo aquí; tengo por mío
cuanto abarca el mar bravío,
a quien nadie impuso leyes.

Y no hay playa,
sea cualquiera,
ni bandera
de esplendor,
que no sienta
mi derecho
y dé pechos mi valor.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

A la voz de "¡barco viene!"
es de ver
cómo vira y se previene
a todo trapo a escapar;
que yo soy el rey del mar,
y mi furia es de temer.

En las presas
yo divido
lo cogido
por igual;
sólo quiero
por riqueza
la belleza
sin rival.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

¡Sentenciado estoy a muerte!
Yo me río
no me abandone la suerte,
y al mismo que me condena,
colgaré de alguna antena,
quizá; en su propio navío
Y si caigo,
¿qué es la vida?
Por perdida
ya la di,
cuando el yugo
del esclavo,
como un bravo,
sacudí.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

Son mi música mejor
aquilones,
el estrépito y temblor
de los cables sacudidos,
del negro mar los bramidos
y el rugir de mis cañones.

Y del trueno
al son violento,
y del viento
al rebramar,
yo me duermo
sosegado,
arrullado
por el mar.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.