lunes, 2 de junio de 2014

Belleza y justicia

El jardín de los milagros
Diana Bellesi

Temprano en la mañana mi madre intenta
llamarme por teléfono, y en la tarde
luego me cuenta: “tan hermosa noticia
tengo”, con una voz de aterciopelado
misterio, muy serena y suave anunciando
“la pequeña magnolia se abrió en dos flores
por primera vez”. Hay justicia, pensé
con un agua dulce que se abría paso
en mi corazón. Esa magnolia que ella
plantó bajo la mirada de mi padre
años atrás diciéndole melancólico
“si no la verás florecer, tarda tanto”
Y yo, verano tras verano mentía
un poco o creía o pasaba revista
de las pequeñas magnolias florecidas
que supe visitar en una placita
por Colegiales, adonde robé aquella
reina blanca, perfumada y frágil que huelo
aún en la distancia como si fuera,
como si hubiera sido una ostia pascual
o el cuerpo de la amada, la comunión
con lo bello del mundo, como mi madre
lo siente ahora y lo dice en esa voz
que me parece el cantar de los cantares
Florecerá, le aseguraba, el próximo
verano, ya verás, y hoy ha sido visto,
esta vez se unieron belleza y justicia
para ganarles juntas, las dos al tiempo.

martes, 6 de mayo de 2014

Un día más o menos así

a la mañana lloro
a la tarde fumo
siempre nos queda la noche.

miércoles, 23 de abril de 2014

LATIDOS, LECTURAS

—¿Sabía usted —preguntó Matilda repentinamente— que el corazón de un ratón late a un ritmo de seiscientas cincuenta veces por segundo?
—No lo sabía —dijo la señorita Honey sonriendo—. ¿Dónde lo has leído?
—En un libro de la biblioteca —respondió Matilda—. Eso quiere decir que late tan rápido que no se pueden diferenciar los latidos. Debe sonar como un zumbido.
—Así debe ser —dijo la señorita Honey.
—¿A qué ritmo cree usted que late el corazón de un erizo?
—Dímelo —pidió la señorita Honey, volviendo a sonreír.
—No tan rápido como el de un ratón —dijo Matilda—. Trescientas veces por minuto. Pero, aún así, nadie hubiera pensado que latiera tan rápidamente tratándose de un animal que se mueve tan despacio, ¿no señorita Honey?
—Yo, desde luego, no —respondió la señorita Honey—. Dime alguno más.
—El caballo —dijo Matilda—. Ese va realmente despacio. Solo cuarenta veces por minuto.
"Esta niña", pensó la señorita Honey, "parece interesarse por todo. Es imposible aburrirse a su lado. Me encanta".

Matilda, Roald Dahl



martes, 22 de abril de 2014

El rey

INTERMITENCIA

no estoy tan segura de que nada es para siempre
podemos charlarlo cuando gustes 
de mí.

jueves, 10 de abril de 2014


LA REINA DEL UKELELE
no sabés tocar ningún instrumento
y sin embargo sos una música.

martes, 8 de abril de 2014

LA MUJER DESCOMPUESTA

qué si todos
cambiamos de plan
al mismo tiempo
qué si nos obligan a hacer una fila
y nadie sabe cómo seguir
dónde bajar
cuántos somos
tres
dos
uno
una mujer descompuesta
detienen el tren
y nos anuncian que ya no vamos
hacia donde íbamos
que no seguimos tal como estábamos
salgo de la fila
ilusionada
como si sentarme a un costado
me compusiera a mí
me transformara.